Mariano García Remón, nacido en Madrid, fue uno de los grandes porteros que han defendido la camiseta del Real Madrid, junto a nombres como Buyo, Alonso o Casillas. Además, es junto a este último el único portero madrileño de éxito en la casa blanca. Permaneció casi toda su carrera en el Real Madrid, excepto un breve paso por el Talavera y el Oviedo a principios de su trayectoria.
Sus primeros pasos fueron en el equipo infantil del Rayo Vallecano, de donde le fichó el equipo merengue. Llegó con 15 años en 1966 y su primer año se marchó cedido para coger experiencia. A la vuelta, ya estaba preparado para debutar con el primer equipo. Debut que se produjo en la celebración del Trofeo Ibérico disputado en Badajoz. A lo largo de toda su carrera fue campeón de liga hasta en seis ocasiones, y de Copa en otras cuatro.
En su larga carrera, se le recuerdan especialmente dos grandes partidos. Uno en liga contra el Sporting de Gijón, en que detuvo dos penaltis, uno a Quini y otro a Ignacio Churruca, consolidándose como un experto en el arte de detener penaltis. El otro gran partido que se le recuerda es uno contra el Dinamo de Kiev, coincidiendo con el partido número 100 del equipo blanco en le Copa de Europa. Esa noche, el meta madrileño realizó paradas de todos los colores, lo que le valió el apodo de "El gato de Odesa", localidad en la que se disputó el partido. El apodo también hacía justicia por sus siete vidas futbolísticas, pues las lesiones marcaron su carrera, pero siempre se sobrepuso. Fractura de menisco, triada, fractura de codo, rotura de ligamentos cruzados...esas fueron algunas de las lesiones que sufrió. Su retirada llegaría con 35, coincidiendo con la llegada al primer equipo de Leo Beenhakker como técnico.
Su trayectoria como entrenador no es muy extensa. Tras retirarse, se hizo cargo de las categorías inferiores del Real Madrid, hasta llegar al Real Madrid B en el año 1992. Posteriormente, tras el cese de Jorge Valdano, llega al primer equipo como segundo entrenador de Arsenio Iglesias. Después, una larga travesía por equipos como el Albacete, el UD Las PAlmas, Sporting de Gijón, Numancia, UD Salamanca y Córdoba, antes de llegar al Real Madrid en el año 2004 tras la espantada de Camacho.
Su llegada se trató de una medida de urgencia, no había tiempo para contratar a un técnico contrastado con sólo tres jornadas de liga disputadas, y se optó por subir a un entrenador de la casa, criado en el Real Madrid, al igual que ocurrió en su día con Del Bosque. "¿Por qué no se iba a repetir la historia?", decía el técnico. Sin embargo la historia no se repitió. Tras sólo tres meses en el equipo, el presidente Florentino Pérez, y el director de fútbol Arrigo Sacchi decidieron cesarle. Su llegada había aportado tranquilidad a los jugadores, sin embargo, se buscaban cosas nuevas. Cosas que esperaban que llegaran con el nuevo entrenador, Vanderlei Luxemburgo.
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